miércoles, 21 de noviembre de 2007

Fuera lo malo, desde lo alto de Las Cogotas.

En los momentos en los que anda uno con la cabeza medio loca, me escapo al Castro de Las Cogotas y me subo a lo más alto. Desde allí, contemplando el embalse y la ciudad amurallada a lo lejos, se esfuman todas las rayadas, aunque sea por unos momentos. Cuando puedo comparto la experiencia con algunos amigos. En esta ocasión tuve la suerte de estar acompañado por la "Malagueña Salerosa", buena gente donde las haya...

1 comentario:

Ana dijo...

Bravo!!! Esto sí que no me lo esperaba!!!
Recuerdo ese día como si fuera ayer ¿sabes? Madre mia qué frío hacía, yo no estoy acostumbrada a esas temperaturas, pero me encantan. Notar el fresquete en la cara cuando el resto del cuerpo está calentito es una gozada.
Pero más gozada fue compartir uno de tus sitios preferidos contigo, eso no tiene precio.
Ya sabes que nunca olvidaré mi estancia en Ávila pero menos aún me olvidaré de tí...ooohhhhh.
Un beso gigantesco y gracias por hacer que ocupe un rinconcito de todo esto.