Llevas un rato sufriendo. En algún momento incluso con algo de miedo debido a la verticalidad de la ladera. Lo mejor es no mirar para abajo. A medida que avanzas los desprendimientos de piedras se suceden sin cesar, teniendo que avisar al compañero que va detras de tí. Pero todo ese sufrimiento se va viendo recompensado a medida que te aproximas a la cima. La montaña, como si fuera un telón que se va plegando poco a poco, te va mostrando el horizonte. Notas una brisilla en tu cara. Lo has conseguido. Se te pone una leve sonrisa, como si te hubieras fumado un trócolo. Te sientes muy bien. Estás a más de dos mil quinientos metros de altitud. Frente a tí, montes Italianos; a tu espalda, los franceses. Es ahora cuando vienen a tu mente personas queridas con las que te gustaría compartir el momento. Te acomodas junto a tus compañeros y, en silencio, simplemente disfrutas... viernes, 18 de enero de 2008
Cumbre en los Alpes
Llevas un rato sufriendo. En algún momento incluso con algo de miedo debido a la verticalidad de la ladera. Lo mejor es no mirar para abajo. A medida que avanzas los desprendimientos de piedras se suceden sin cesar, teniendo que avisar al compañero que va detras de tí. Pero todo ese sufrimiento se va viendo recompensado a medida que te aproximas a la cima. La montaña, como si fuera un telón que se va plegando poco a poco, te va mostrando el horizonte. Notas una brisilla en tu cara. Lo has conseguido. Se te pone una leve sonrisa, como si te hubieras fumado un trócolo. Te sientes muy bien. Estás a más de dos mil quinientos metros de altitud. Frente a tí, montes Italianos; a tu espalda, los franceses. Es ahora cuando vienen a tu mente personas queridas con las que te gustaría compartir el momento. Te acomodas junto a tus compañeros y, en silencio, simplemente disfrutas...
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario