lunes, 23 de junio de 2008

Desestresante natural...


Pi pi piiiiiiiiiii!!!! El móvil que ayer sonaba para indicarme que debía marchar a Toledo, hoy retumba a los pies de laguna de Galín Gómez. Es la señal, es el momento que indica que ya puedo empezar a disfrutar -con los cinco sentidos- de lo que ofrece este lugar... Desplazo la cremallera de la tienda (ñiiiiiii), asomo la gaita, y ¡ahí está!, la luna despeinada iluminando por completo la vaguada. ¡Vamos Luisiño! ¡Arriba jodío!, que nos espera un truchón y ya son las seis... El desayuno calentito que empezamos a tomar es observado por las cabras que, apostadas en las rocas de la ladera, no pierden ripio del banquete matutino de la pareja de pescadores. Los minutos iban pasando y ya iba clareando. Mientras, arriba, en las alturas, sus majestades las águilas todo el valle dominaban...

lunes, 2 de junio de 2008

¿Podré yo brindar algún día como lo hizo Gerardo Diego?

Debiera hora deciros: —«Amigos,
muchas gracias», y sentarme, pero sin ripios.
Permitidme que os lo diga en tono lírico,
en verso, sí, pero libre y de capricho.
Amigos:
dentro de unos días me veré rodeado de chicos,
de chicos torpes y listos,
y dóciles y ariscos,
a muchas leguas de este Santander mío,
en un pueblo antiguo, tranquilo
y frío, y les hablaré de versos y de hemistiquios,
y del Dante, y de Shakespeare, y de Moratín (hijo),
y de pluscuamperfectos y de participios,
y el uno bostezará y el otro me hará un guiño.
Y otro, seguramente el más listo,
me pondrá un alias definitivo.
Y así pasarán cursos monótonos y prolijos.
Pero un día tendré un discípulo,
un verdadero discípulo,
y moldearé su alma de niño
y le haré hacerse nuevo y distinto,
distinto de mí y de todos: él mismo.
Y me guardará respeto y cariño.
Y ahora os digo:
amigos,
brindemos por ese niño,
por ese predilecto discípulo,
por que mis dedos rígidos
acierten a moldear su espíritu,
y mi llama lírica prenda en su corazón virgíneo,
y por que siga su camino
intacto y limpio,
y porque este mi discípulo,
que inmortalice mi nombre y mi apellido,
... sea el hijo,
el hijo
de uno de vosotros, amigos.
Gerardo Diego (Brindis,1920)