
Pi pi piiiiiiiiiii!!!! El móvil que ayer sonaba para indicarme que debía marchar a Toledo, hoy retumba a los pies de laguna de Galín Gómez. Es la señal, es el momento que indica que ya puedo empezar a disfrutar -con los cinco sentidos- de lo que ofrece este lugar... Desplazo la cremallera de la tienda (ñiiiiiii), asomo la gaita, y ¡ahí está!, la luna despeinada iluminando por completo la vaguada. ¡Vamos Luisiño! ¡Arriba jodío!, que nos espera un truchón y ya son las seis... El desayuno calentito que empezamos a tomar es observado por las cabras que, apostadas en las rocas de la ladera, no pierden ripio del banquete matutino de la pareja de pescadores. Los minutos iban pasando y ya iba clareando. Mientras, arriba, en las alturas, sus majestades las águilas todo el valle dominaban...
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